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El figón
Un lugar para la opinión en Sigüenza
HTML
Uso mínimo de HTML

Ésto no pretende ser una introducción completa al HTML (HyperText Markup Language). Internet está llena de manuales y cursos de todos los niveles imaginables, por lo que sería absurdo repetirse aquí. Tan sólo daremos unas breves nociones para que aquellas personas que se decidan a colaborar con El figón, enviando sus artículos, y que desconozcan este estándar puedan hacer uso de algunos elementos muy básicos de este lenguaje.

El HTML es un formato estandarizado para construir documentos, cuyo uso más extendido es la creación de páginas para la www (World Wide Web, o, coloquialmente, "la web"). Un documento HTML es un documento de texto en el que se incluyen, intercaladas, determinadas "palabras" o "etiquetas" que indican al programa que ha de interpretar el documento cómo debe generar la representación visual del mismo. Generalmente, el programa encargado de esa "traducción" desde un disco duro de la red hasta nuestra pantalla es un navegador o browser, como el conocidísimo Explorer, u otros, preferidos por muchos, como Netscape, Opera, Mozilla, Konkeror, etc. En realidad, el texto que estás leyendo, así como la mayor parte de lo que ves mientras navegas está escrito en este formato.

Pero vayamos al grano. Por ejemplo, ¿cómo hacemos para indicar al navegador que un fragmento de texto debe ir en negrita? Facilísimo. Si escribimos:

      En un lugar de <b>La Mancha</b> de cuyo nombre...

El navegador mostrará:

      En un lugar de La Mancha de cuyo nombre...

¡Diréis que es difícil! Otro ejemplo:

      ...vino a llamarla <i>Dulcinea del Toboso</i>, porque era natural de El Toboso...

En este caso obtenemos texto en cursiva:

      ...vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural de El Toboso...

Observa que hay una norma común a ambas etiquetas: el texto a resaltar comienza por algo así:

      <x>

y termina por:

      </x>

donde x es el nombre de la etiqueta usada. Esta estructura es común a todo el lenguage HTML.

Pues bien. Con esas dos etiquetas o tags (<b> e <i>, negrita o black y cursiva o italic) ya podemos dar algo de énfasis cuando sea necesario. De hecho recomendamos encarecidamente que en El figón os circunscribáis a estos dos elementos de formato para no sobrecargar vuestros textos.

Naturalmente, las posibilidades son muchísmo más amplias. Por ejemplo, para cambiar de color, o de tamaño, o de tipo de letra, hay una etiqueta especial: <font>. Esta etiqueta admite modificadores, también llamados "atributos", de la siguiente manera:

      <font atributo="valor">lo que queremos enfatizar</font>

Ahí van los ejemplos:

      Todo lo miraba <font color="red">Sancho</font>, admirado del ardimiento de su señor...

Que queda:

      Todo lo miraba Sancho, admirado del ardimiento de su señor...

Donde el "atributo" es el color y su valor es "red", o sea, rojo en román paladino... Para modificar el tamaño de la letra:

      Y así, picó a <font size="5">Rocinante</font>, y siguióle Sancho a pie y cargado...

Que, resuelto por el navegador, queda:

      Y así, picó a Rocinante, y siguióle Sancho a pie y cargado...

Hay muchas más etiquetas para formatear los documentos, como aquéllas que definen párrafos y otras divisiones del documento, o las que proporcionan saltos de linea, tablas, listas, etc, u otras, adecuadas para insertar imágenes, vídeos, sonidos y cuantas cosas se puedan imaginar. Pero de todas ellas, una es especialmente importante; de hecho se podría pensar que es la pieza clave que ha configurado la red de redes tal y como la entendemos hoy: se trata de la etiqueta anchor o "ancla". Se trata de una etiqueta muy especial porque es la que indica al navegador que el texto que abarca se refiere a otro documento. Es decir, mediante la etiqueta <a> (anchor) es posible construir un enlace, o hiperenlace dicen los más entusiastas, sobre el que pinchar con nuestro cursor para abrir una página distinta en nuestra pantalla. Un ejemplo:

      ¿Quieres leer <a>El Quijote</a> a texto completo en la red?

Que toma este aspecto:

      ¿Quieres leer El Quijote a texto completo en la red?

¡Hemos construido un hiperenlace! Pero hay un fallo: el hiperenlace no apunta a nada y, por más que pinchemos sobre él, la página no cambia. Lo que ocurre es que, obviamente, hay que indicar en algún sitio a qué documento queremos saltar. Eso se hace con el atributo href de la etiqueta <a>, de la siguiente manera:

      ¡Pásate por <a href="http://www.elfigon.tk">El figón</a> y participa!

La construcción mostrada sigue las siguientes reglas:

Los enlaces son muy útiles, como sabe todo aquél que ha navegado por la red. Constituyen una poderosa herramienta para transmitir información más allá del simple texto plano: de ahí la idea de hipertexto, asociada típicamente a los documentos html.

En fin, que, dicho lo dicho, el último ejemplo quedaría:

      ¡Pásate por El figón y participa!

y si pinchas en el hiper-enlace (¡éste sí que sí!), saltarás a la página principal de El figón. ¡Ciao!

Addenda:

      - El Quijote y todo Cervantes, vive Dios.
      - ¿Manuales de HTML en la red?